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Sábado 21 de Julio de 2012
¡OH GLORIA INMARCESIBLE…!: 20 HISTORIAS DE JULIO

El 20 de julio se celebra la independencia de Colombia, Pero hay poca independencia y poca Colombia para celebrar. Tenemos muchas historietas de corruptos y borrachos, farándulas y exhibicionistas, chistositas de burdel, machistas de estadio, racistas, santicos e indiecitos… Tal vez nuestra verdadera independencia si fue un 20 de julio, pero en el barrio 20 de julio, donde el Divino Niño derrotó a la Virgen-Madre y al Dios-Sagrado Corazón… y en el Cauca donde los indígenas se emberracaron y mandaron a todos para el carajo.  He aquí 10 historiecitas colombianas para celebrar este 20 de Julio de independencia nacional.

[1] ¡Y no les da pena!

Vuelo Medellín-Bogotá, señores con pintas de elegancia aprendida en el Capitolio Nacional se suben al avión hablando duro y parejo: uno fue presidente de la Cámara, otro aspirante a Magistrado. Uno dice que el problema fue el sapo que fue y le contó al presidente del texto de la reforma la justicia, que si no hubiese sido por el sapo, todo habría salido bien. El otro dice que el problema de Santos es que no ha puesto paisas en el gabinete, y que él siempre ha sonado, que solo necesita una ayudita del representante… y así durante 30 minutos hablan duro y cínicamente de corrupciones, cómo joder a Vargas Lleras, cómo adueñarse de la Fiscalía, cómo el Fiscal le hace el favor a Uribe… y demás cinismos de políticos y justicialistas… Pareciera que su deshonestidad y corruptela es un valor, no una afrenta a la dignidad democrática. ¡Qué cinismo pensar que la democracia es para enriquecerse a uno mismo! ¡Y no les da ni cinco de pena! 

[2] ¡La farándula conmueve!

Mismo vuelo, bella y sutil presentadora de televisión, se sube de últimas para no ser molestada por las miradas, los autógrafos y las fotos. Huye de la fama, y lo hace bien: se merece su vida propia. Vuela silenciosa. Al llegar a Bogotá y todos pa´la buseta, ella esconde su belleza en la lectura de su iphone, y espera que todos bajemos. Ella va de última. El capitán sale de afán de la cabina, la alcanza, le pide tomarse una foto con ella, y luego le dice que para ella habrá un carro especial. Todos nos vamos en buseta, la farándula se queda con el homenaje de la exclusividad del capitán. ¡Nos morimos por la fama!

[3] ¡Guisqui a las 5 pm!

En Bogotá están de modas los cafés. Las citas son en los cafés. Ahí hay trabajadores independientes jugando a la innovación visible, directores de cine en busca de actrices, intelectuales intentando ideas mundanas. En uno muy famoso, el día anterior al 20 de julio, hay tres señores (políticos) tomando Old Parr, sin hielo, purito, a lo vallenato o guajiro. Poco hablan, muchas risas. Se está cuajando el negocio que se hará mañana en el congreso. Se ríen de todo, saludan a otros políticos, juegan a exhibir su poder. Parece una escena de una película de mafia. ¡Y son políticos!

[4] ¡Director de cine busca…!

Los estudiantes o prospectos de directores de cine, lo primero que hacen antes que crear o inventar o aprender el oficio es vestirse de directores de cine: barba con diseño especial, pelo jugando a callejero, pinta descuidada creativa, un mac, un iphone, agua y obra wb´n: hablan duro, todo es una chimba, el cine nacional es muy malo, él si la va a sacar del estadio, saluda con abrazo profundo, abunda la buena onda, el nivel internacional habita. Por cada café bogotano hay  tres directores de cine que van a hacer historia… ¡su historiecita! ¡Y dicen ser artistas!

[5] ¡El bolillazo… !

Colombia vivía una fiesta de igualados, un mundialito al que nadie vino, pero estábamos felices. La estábamos pasando de fenómeno pero había un presentimiento que alguien se iba a tirar la fiesta. Y preciso. Y lo peor, lo hizo el DT de la Selección Colombia, don Hernán Darío Gómez. O sea, quién no debía hacerlo. El señor Bolillo se fue de tragos con mujer desconocida para el país pero muy de compañía de don bolillo, y decidió cascarle para que respete, y vino la senadora de las mil operaciones llamada Rendón y lo defendió diciendo “que es que las mujeres cuando joden mucho se lo merecían”, y vino el macho racista de la federación de fútbol y dijo que si “se le hubiese pegado a la negra, todos aplaudirían”, y vino el presidente y mando a callar, y llegó otro galán muy de melena de león y cruz propia y todo terminó mal. Una historia de colombianidad: machismo, borrachera, racismo, golpiza y seducción. ¡Bolillo, sos de los nuestros, de verdad!

[6] ¡Escobar… nuestro héroe!

El libro más vendido y agotado: “La parábola de Pablo”. La serie más vista del año: “Escobar, el patrón del mal”. El libro más imaginativo del narco: “Mi hermano Pablo”. Pablo Escobar donde lo pongan genera rating. Y es que en Colombia se le cree y admira más a un narco que a un político. El bueno es pablo, el malo es el político. En la serie Escobar, aparece el narco-rey como un ser intuitivo, creativo, de pocas palabras, buen amigo, conquistador, activo para sacar a su familia de la nada, un exitoso emprendedor de un negocio ilícito pero con un código ético claro: castigaba a los falsos y desleales, premiaba a los incondicionales, por la familia todo. Muy colombiano: emprendedor, trabajador informal al que no le gustan los jefes, familiar, creativo y exitoso. Y para confirmar su éxito es el galán del barrio que se lleva la mejor chica, la que todos quieren; es el man de la chica perdida de burdel; es quien conquista a la más bella de la farándula, a la bellísima Angie Cepeda. No es bonito, como todo colombiano es feo y simplón, pero las deja a todas enamoradas por su buen talante. El sueño colombiano realizado en su totalidad: billete, mujeres y poder a su disposición. Otra vez se demuestra que con Escobar, el mal si paga, da rating y muchas portadas de revistas.  ¡Éxito Colombia: la moral del narco!  

[7] ¡Las gordas… !

Las gordas están bien en Colombia si son las de Botero, la gente las compra, las goza, las exhibe… pero si son las gordas de verdad, de calle y vida diaria, serán el hazmerreír de las llamadas autodenominadas comediantes como Alejandra Azcárate, esta colombiana famosa por su incontinencia verbal, le hace gracia decir que a las gordas “los hombres les ceden el puesto por miedo a que se les sienten encima”, que cuando se tiene sexo con una gorda se está “amasando un sofá abullonado”, que “ojo no con la tiroides sino con la ‘mueloides’ y sobre todo no olviden que uno gordo se ve lindo solo cuando es bebé”.  Y a eso lo llamó humor, ironía, inteligencia… y es tan igualada y clasista que se compara con las caricaturas de Daniel Samper Ospina. Menos mal hay gente con inteligencia de la cintura para arriba como Camila Vera quien escribió en su blog: “La lucha no es con mi cuerpo, la lucha es con la gente como Alejandra Azcárate que cree que ser gordo es un delito”.  Y para colmo de la estupidez, la directora de ALÓ, Claudia Galindo, escribió una nota pidiendo perdón y asegurando que se le “arrugaba el alma”. ¿Tiene el alma gorda? Y los tuits de la brillante Azcárate demuestran que su sentido del ridículo es insólito: “gracias por darle tanta importancia a lo que escribo. Increíble que un artículo ‘light’ haya armado la gorda”.  Ricardo Silva Romero  pensó mejor: “El mundo está lleno de gente que no sabe que el mundo cambió, que poco a poco hemos ido despojándonos de los modelos, de las modelos, y que la belleza ya no sólo queda en los cuerpos sino más que todo en los ojos que la miran”. ¡El humor a la colombiana es la-men-ta-ble!

[8] ¡sexo… carnes… vivir en tevé!

Protagonistas de nuestra tele se transmite por el canal de los valores colombianos RCN, el de la familia, el que cree en Colombia. ¿Y en qué cree? Que un buen cuerpo y sexo es todo lo que se necesita para salir adelante en Colombia; que para qué universidad si tenemos televisión.  Este reality es el homenaje a las carnes hechas de tetas, culos, músculos. Ahí no hay talento, menos ideas, nada de actuación. Unos perdedores de la vida que no han estudiado nada, desempleados y buenos para nada dicen que sueñan con “ser artistas integrales” mientras muestran sus cuerpos como esencia de su ser.   Y lo peor de Protagonistas es que se han inventado un personaje extraño que decide todo y es el que sabe de talento: Colombia: “que Colombia decida”, “que Colombia lo sabe”, “que Colombia…”. Primero muy pretencioso porque poca gente los ve y segundo Colombia no existe como moral. Y lo peor: meten a dios en todo como testigo y virtud y guía. Y entre dios y Colombia todo un homenaje al sexo-carne, a las prepago y a la falta de cerebro. ¡Para qué estudiar si se puede vivir en la televisión!. ¡Colombia es una señora o señor que se la pasa viendo televisión!

[9] ¡Muchos indios…!

Los indígenas se emberracaron y no aguantaron más que la guerra los jodiera por todo lado, y decidieron mandar a todos al diablo.  Es cierto, que los indígenas caucanos cuando Uribe les puso el batallón de alta montaña, no fueron tan valientes y aguantaron la prepotencia guerrera del Mesías. “Y es que con Uribe no se juega, a él se le obedecía”, cantan al unísono los godos, los corruptos, los católicos, los racistas.  Ahora que está Santos, y es débil porque, por lo menos, conversa. Y esta debilidad del “conversar” ha hecho que se les salga el valiente a los indígenas y decidan hacen valer la autonomía y luchar por la dignidad. ¡Todo bien que se pueda conversar y hacer valer los derechos y las ideas propias! Eso significa que estamos progresando, ahora por lo menos podemos gritar, protestar, existir públicamente, y de eso es que va la democracia. Y muy bien por los indígenas que se emberraquen con los que los joden: guerrillos y gobiernos y medios de comunicación. Y mejor aún que pongan a los guerreros en su lugar. De esto es que va la democracia. Pero muy mal por los periodistas, a quienes se les salió el racista y el Uribe que llevan dentro, griten y vociferen que¡estos indios qué se han creído!, que muchos igualados, que hay que imponer el orden y las armas… y por ahí detrás va toda la elite colombiana y la godarría nacional: a los indios con todo, para ellos nada, para nosotros todo. ¡Y dicen ser democráticos!

[10] ¡El divino kid…!

Colombia es religión. La santísima Virgen de Chiquinquirá es nuestra madre y reina de Colombia. Ella es invento mesticito y boyacense. Por eso Ella parece de por aquí: nada de blanca paloma, sino aindiadita mujer. Ella es nuestra adorada madre Coronada como Reina de Colombia el 9 de julio de 1919. Sin embargo, su adoración no pegó… Y es que los políticos y los burócratas de la iglesia le ganaron de mano a la Virgencita de Chiquinquirá…

La historia dice que el 18 de octubre de 1899 se comenzó la guerra de los Mil días, y en ella murieron, sin saber por qué, más de 100 mil colombianos, y apenas éramos 4 millones. Y que ante tanta destrucción al Arzobispo de Bogotá, Monseñor Bernardo Herrera Restrepo, lo iluminó una luz interior, que le indicó que la única solución a la guerra era acudir al Sagrado Corazón de Jesús. Entonces, Monseñor Herrera se fue a donde el presidente, y le dijo que la única salida para acabar con la guerra era (1) consagrar la República al Sagrado Corazón de Jesús y (2) prometer construir un templo en su honor. Y se le hizo caso. Y el 22 de junio de 1902 se consagró la República de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús. Solo 5 meses después de firmó la paz. Y se demostró otra vez que la fe mueve montañas.

Pero el Sagrado Corazón tampoco pegó. Muy violenta es su imagen, y poca esperanza promueve. Y ya que no fue con dios-padre, ni con dios-madre, Colombia pegó su verdadero grito de independencia en otro 20 de julio, el del barrio 20 de julio y se encomendó al divino niño Jesús.  Ahora nos encomendamos al dios-niño. La historieta dice así: Corría el año de 1935 y el padre Salesiano Juan del Rizzo viendo que tenía prohibido usar la imagen del Niño de Praga (ya había una orden dueña de su franquicia), se fue a un almacén de arte religioso llamado el “Vaticano” y le encargó la imagen del Divino Niño. Y nació esta  imagen del dios que sonríe, color rosado y brazos levantados. Dicen que el escultor la hizo a imagen y semejanza de su hijo. No se le conocen muchos milagros, pero si muchas historias y por eso está en las telenovelas, en las joyas, en la moda, en los restaurantes de lujo, en los buses y busetas… está en todas partes con su buena onda… y se le llama divino niño, divine kid, el divino kid… un dios-niño para una nación infantil… un dios-felicito para una nación de risa… ¡cada sociedad tiene los santos que se merecen, amén!.

Este 20 de julio, debería ser la fiesta del divino niño porque de la Colombia de verdad hay poco que celebrar: políticos corruptos y borrachos; periodistas racistas, machistas e ignorantes; comediantes sin humor ni inteligencia; medios de comunicación que se rasgan las vestiduras pero hacen negocio con Escobar y el sexo-carne… Nuestra única independencia es la de los indígenas… que ya no aguantan más… y las del divino niño en el 20 de julio.

¿Tiene una historia veintejuliera? Si la tiene póngala aquíEste 20 de julio, debería ser la fiesta del divino niño porque de la Colombia de verdad hay poco que celebrar: políticos corruptos y borrachos; periodistas racistas, machistas e ignorantes; comediantes sin humor ni inteligencia; medios de comunicación que se rasgan las vestiduras pero hacen negocio con Escobar y el sexo-carne… Nuestra única independencia es la de los indígenas… que ya no aguantan más… y las del divino niño en el 20 de julio.

¿Tiene una historia veintejuliera? Si la tiene póngala aquí…



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Pico, placa y los niño-ciudadanos
En Bogotá hemos devenido niño-ciudadanos porque cada vez recibimos nuevas lecciones de cumplimiento obligatorio. Ciudadanos que obedecemos a nuestros autoritarios-profe-alcaldes. Nos ordenan, nos castigan y “lo hacen por nuestro bien”. Ahora, el último dictador de clases nos obliga a nuevos horarios de clase-pico-y-placa.